Que elecciones va a ser que no
Ayer
fue día de esperpento tipo Valle Inclan, como dice una amiga mía con la que
comparto Rumycub. Hubo de todo y, mas
que nada, perplejidad. Puigdemont
retrasó dos veces su declaración y cuando salió se marcó 7 minutos 7 hablando sin decir nada. Un maestro, oigan!! Antes de
eso, comenzaron a publicarse algunos mensajes insultantes pero no de gente que
no tiene otra cosa que hacer y anda por Internet
a ver si insulta un poco, no. Los mensajes eran de sus cupistas y erreceistas.
Hubo quien dimitió, de palabra, no vayan a creer que iba en serio. Para dimitir
de verdad hay que presentar una carta y la inmediata es que te admiten la dimisión y vuela la nómina, así que no conviene hacerlo con todos los pronunciamientos.
Rufián, fíjense en la contradicción,
twiteó “155 monedas de plata”. Por más
vueltas que le doy solamente me encaja esa expresión en un contexto católico,
las 30 piezas de plata por las que Judas
vendió a Jesús, pero, claro,
viniendo de Rufián me hace rechinar
los dientes. Le tenía por ateo o seguidor del diablo. Eso no se pasa con un té. Me darán la razón en que hay que atizarse una copa pero, cachisss, no son horas.
"Cosas veredes, querido
Sancho!!!"
Haaasta
pronto!!!
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